Periodistas Vs. Robots: la transformación digital también nos tocó

Un oficio con futuro, cuyos practicantes no necesariamente lo tienen.

Hasta hace poco empezamos a escuchar hablar sobre los impactos de la cuarta revolución industrial en el trabajo de las personas; unos años atrás, la transformación digital podía ser entendida (o mal interpretada) asociándola a cambios tecnológicos, pero ya nos estamos dando cuenta que el cambio es cultural, afectando a todas las áreas y sectores, tocando a maquilas de producción e industrias del conocimiento por igual.

Entonces, ¿qué pasará con los periodistas en el contexto digital a mediano plazo? Exactamente lo mismo que sucederá con cualquier profesional de otras áreas cuya tarea pueda ser ejecutada por una máquina: será reemplazado si es que su quehacer no agrega valor al negocio – o a las audiencias, que desde cierta perspectiva podrían resultar siendo lo mismo –.

Ya es una práctica oficial en grandes diarios del mundo el incluir inteligencias artificiales en la planilla de producción de contenidos. Resultan más eficientes y rentables que cualquier comunicador que se ocupe de rastrear algunos enlaces en Internet y de reescribir aquello que está siendo dicho por tantos otros como él.

En 2014, Lou Ferrara, Director de la agencia AP, una de las más reconocidas a nivel mundial, expresó que “en lugar de generar 300 historias manualmente, podemos ofrecer alrededor de 4.400 automáticamente” gracias a la inclusión de una solución de análisis y producción semántica de contenidos, capaz no solo de correlacionar datos sino de ‘olfatear’ qué tipo de historias despertarían el interés de los lectores, aprendiendo y afinando su algoritmo con cada clic o rebote que recibía.

¿Quiere hacer la prueba? Lea los siguientes contenidos y trate de identificar si alguno de ellos fue escrito por un robot:

Con duda se atreverá a decir que el primer o el segundo son autoría de un humano o un software, pero lo que importa al final de cuentas es que está demostrado que el mero ejercicio de escritura ya no es más tarea de periodistas.

Con capacidades de procesamiento envidiables para cualquier ávido lector o escritor, las máquinas demuestran que si el oficio del periodista se tratara de relatar hechos con la ortografía y la gramática correctas, citando las fuentes e incluyendo datos de contexto, ellas serían las grandes narradoras de la historia contemporánea; sin embargo, para infortunio de los editores, tanta perfección nos sigue resultando lejana porque todavía valoramos el giro de estilo y la conexión inesperada entre personajes. El buen periodismo sigue despertando interés e incluso está empezando a ser más rentable que nunca.

El reto ahora es saber identificar qué es lo que se calificaría como ‘buen periodismo’. Sin entrar en los gustos particulares de los lectores, el oficio ha virado hacia el campo de la gestión de la información, con tintes de curaduría y de marketing de contenidos; los nuevos periodistas conocen de audiencias digitales, analítica, omnicanalidad y ciencia de datos.

No se trata de abogar por un periodista operador de tecnologías, pero sí por uno capaz de comprender las posibilidades que éstas le abren para llegar a conclusiones más profundas y certeras, enfocando sus esfuerzos no en la búsqueda sino en la generación de conexiones entre la información, haciendo de la nube de datos que nos recubre una fuente adicional, a la que es necesario consultar, escuchar con atención y, sobre todo, saber leer para tener claro cuando intenta jugar con la verdad.

Adriana Molano Rojas

CEO Báltico Ideas

Coordinadora del Diplomado en Comunicación Digital – U. Tadeo